Febrero 2018 #49

Vivir en Córdoba

Vida al aire libre

La bondad del clima facilita el disfrute de una vida al aire libre en esta ciudad histórica, que se complementa con otros atractivos como una gastronomía mediterránea con productos denominación de origen, un estilo de vida relajado y rico en tradiciones locales y buenas comunicaciones. Todo ello hace de esta ciudad un sitio muy interesante para vivir.

Ciudad a pie, ciudad en expansión

Las campiñas y la sierra rodean Córdoba capital, una característica que ya describió el poeta Antonio Machado: “¡Tus sendas de cabras y tus madroñeras, Córdoba serrana! ¡La del romancero, Córdoba la llana! Guadalquivir hace vega, el campo relincha y brama”. Sin embargo, la ciudad, asentada en el pie de la Sierra Morena, es más conocida por su gran patrimonio arquitectónico de pasado califal y monumentos únicos como la Mezquita, la Sinagoga, el Puente Romano o el Alcázar de los Reyes Cristianos. Este conjunto histórico, que puede recorrerse a pie pasando por plazas singulares como la de Jerónimo Páez, la Corredera o el Potro, aglutina el centro financiero y contrasta con los barrios del Vial Norte. Estos últimos fueron construidos a partir de los años 90 y ofrecen viviendas más modernas y espacios urbanísticos más abiertos. Para los que busquen tranquilidad, el barrio periférico de El Brillante -a sólo cinco minutos del centro- es la zona residencial por excelencia de la ciudad. La concentración de población en la ciudad de Córdoba, se debe, en parte, a su buena comunicación con Madrid (a dos horas en AVE) y por carretera con el resto de poblaciones de su área metropolitana.

Ambiente ‘a tente bonete’

Las temperaturas agradables en invierno y más cálidas en verano hacen que en Córdoba se tenga por costumbre hacer vida en la calle, matizando en verano, cuando cae el sol y el calor mengua. Se dice que las calles quedan ‘a tente bonete’, una expresión muy común entre la población local cordobesa que significa ‘muy lleno’. Este calificativo puede asociarse a los barrios de Córdoba durante las verbenas populares de junio a octubre, con ferias protagonizadas por el flamenco, el vino y las tapas. La Semana Santa o los Carnavales son otras de las fiestas populares que más ambiente reúnen en la calle. A diario, en las irregulares callejuelas de la judería se rinde tributo al viejo vino de Montilla y a la gastronomía tradicional de las tabernas, especialmente en la calle de Las Tendillas, el centro neurálgico de la ciudad.

Los patios cordobeses

Si hay una característica tradicional que defina la vivienda cordobesa son sus patios. Desde 1933 cada mes de mayo los vecinos de Córdoba engalanan de flores sus bellos patios en el Concurso de Patios y Rincones de la Provincia, una tradición declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La creatividad de los vecinos participantes en esta fiesta representa la tradición popular de hacer vida en los patios de la ciudad.

Eliga la provincia de Córdoba

Córdoba

Chalet independiente de 6 habitaciones y 3 baños a tan sólo 15 minutos a pie del centro de Córdoba. La vivienda cuenta con vistas directas a Sierra Morena e incluye un aparcamiento para 4 vehículos y una piscina a reformar.

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Córdoba

Vivienda situada en el Barrio de Santa Marina, junto al Palacio de Viana, con 5 habitaciones, 6 baños, terraza, 2 patios y garaje para 2 vehículos.

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Córdoba

Complejo de viviendas plurifamiliares de 3 y 4 dormitorios, con 2 y 3 baños y plaza de garaje en un edificio vanguardista que destaca por la calidad de sus acabados. El residencial se ubica en una zona de crecimiento de la ciudad, junto al nuevo Hipercor-El Corte Inglés.

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Gastronomía cordobesa

A la gastronomía tradicional cordobesa le bastan materias primas sencillas, la mayoría como resultado de la influencia de varias culturas en la provincia: romana (el aceite de oliva), árabe (los frutos secos, verdura y repostería) y cristiana (la carne). Uno de los platos más populares es el salmorejo cordobés (con múltiples variantes) a base de pan, tomate, ajo, aceite y sal. Otros platos muy típicos son los boquerones en vinagre, las berenjenas fritas, las alcarchofas a la montillana o el flamenquín de jamón serrano y, para los amantes de la carne, el famoso rabo de toro o el churrasco de cerdo ibérico. Y los vinos de Montilla-Moriles acompañan o riegan tradicionalmente algunos de estos suculentos platos.