Julio 2018 #
Solvia Stories

Olivia se reinventa

Olivia se reinventa

Cambio de trabajo. Cambio de ciudad. Llegar sin conocer, pero con la ilusión de comenzar una nueva vida. Olivia acaba de aterrizar con dos maletas en la estación de Huelva. Deja atrás la luz de Alicante para sentir en las mejillas la brisa del Atlántico.

En el andén le espera Ana, su amiga de la facultad. Se despidieron hace dos años pero el destino las ha vuelto a unir. “El lunes salimos a buscar piso”, le dice Ana mientras conduce hasta el hotel, en el barrio de Reina Victoria. Pero lo primero es lo primero: un fin de semana por medio en el que ponerse al día y empaparse de la ciudad.

El plan a Olivia le suena bien. No venía con prisas. Cuando le dijo a la familia que se marchaba a 700 kilómetros de casa, todos brindaron por la nueva oportunidad profesional que se le abría. Ahora lo que necesitaba era sentir el calor de un hogar. Una casa donde plasmar ese sueño profesional que le había hecho cruzar media península.       

En la habitación del hotel, la luz se cuela por los balcones. Tiene un tono diferente al azul del Mediterráneo. Será obra de “las marismas ocres y moradas” de los ríos Odiel y Tinto, como las cantaba Juan Ramón Jiménez. Huelva, piensa Olivia, es una caja de sorpresas.

El lunes empieza la búsqueda. Por la mañana, bautismo laboral en la nueva oficina. Y por la tarde, salir a ver casas con Ana.

Olivia se reinventa en Huelva

Cambiar de ciudad es como mudar de piel. Los ojos se tienen que acostumbrar a alargar o acortar la mirada: no hay dos horizontes urbanos iguales. No es solo la luz, son las distancias y hasta el caminar de la gente. Este fin de semana Olivia se ha propuesto aclimatarse.

Amigos nuevos, calles peatonales rebosantes de vida, descubrir la mojama y las coquinas… Y ver pasar por delante casi tres mil años de historia, desde los tartessos a los fenicios, los romanos, los árabes y hasta los ingleses, que redescubrieron hace un siglo las Minas de Río Tinto. Dejaron su huella en la ciudad más british de la península y fundaron el primer club de fútbol en España, allá por 1889, le explica Andrés, el novio de Ana.

Sensaciones. “Aquí es donde me quiero quedar”, le dice Olivia a Ana antes de volver de noche al hotel. Ha sido un aterrizaje suave pero intenso. Ya le entran ganas de patear la ciudad de arriba abajo este lunes por la tarde.

¿Alquilar? ¿Comprar? A veces, sin ideas preconcebidas, surge el flechazo. “¿Y si compro y me quedo aquí para toda la vida?”, se dice Olivia a sí misma. De Huelva salieron los navegantes a descubrir el Nuevo Mundo. Siempre fue cuna de exploradores intrépidos. Pero quién le iba a decir a Olivia que para ella sería puerto de llegada.

 

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