Abril 2017 #39
Tendencias

Objetivo: edificios con consumo energético casi nulo

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Alta eficiencia energética y uso de energías renovables. Estas dos características resultarán imprescindibles en cualquier edificio de nueva construcción en la Unión Europea a partir de 2021.

Desde hace años, la Unión Europea trabaja concienzudamente en la lucha contra el cambio climático. Por eso ha adoptado una serie de medidas destinadas a fomentar el ahorro energético, reducir las emisiones de CO2 y aumentar el uso de energías renovables. Esas medidas afectan, entre otros ámbitos, a la edificación.

Y es que los edificios, especialmente en las grandes ciudades, tienen gran parte de responsabilidad en el excesivo consumo de energía de la sociedad actual. Según datos de WWF, les corresponde un 40% del consumo energético mundial y una tercera parte de las emisiones de CO2. Si nos centramos en España, los edificios consumen un 26% de la energía total en nuestro territorio y producen el 11% de las emisiones de CO2.

Con el objetivo de corregir esa tendencia y de promover unas ciudades más sostenibles, la Unión Europea elaboró en 2010 la Directiva de Eficiencia Energética en Edificios. En ella se contempla el avance de la construcción a lo que denomina como “edificios con consumo energético casi nulo”. Esta nueva definición se refiere a edificios con un altísimo nivel de eficiencia energética que recurren a fuentes renovables propias o de su entorno para abastecer la poca energía que demandan.

El objetivo de los edificios con consumo energético casi nulo es, por una parte, reducir el volumen de energía necesario para su iluminación, acondicionamiento térmico o funcionamiento habitual. Si hasta ahora se intentaba optimizar el consumo energético a nivel particular (por ejemplo, usando bombillas LED o prestando atención a la etiqueta de eficiencia energética de los electrodomésticos) o desde la comunidad de vecinos (aislando correctamente la fachada, instalando ventanas con doble acristalamiento, utilizando detectores de presencia en la iluminación de zonas comunes, etc.), ahora será el propio diseño arquitectónico el que favorezca el ahorro. Por otro lado, los edificios con consumo energético casi nulo deberán integrar sistemas que aprovechen las fuentes de energía renovables, como paneles solares fotovoltaicos o molinos eólicos.

Buscando una definición

La Unión Europea ha marcado un calendario para implantar los edificios con consumo energético casi nulo en todos los países miembros. De acuerdo con la directiva, todos los edificios de nueva construcción deberán responder a esta definición desde el 31 de diciembre de 2020; en el caso de los edificios públicos nuevos, la fecha se adelanta al 31 de diciembre de 2018.

Una vez establecida la fecha, la Unión Europea ha dejado libertad a cada país para elaborar su propia definición de edificio con consumo energético casi nulo y adaptarse a los requisitos que establezca dentro de los plazos señalados. Hasta el momento, ese proceso ha sido desigual en los distintos estados miembros: según un informe del Instituto Europeo del Rendimiento de los Edificios, algunos países, como la República Eslovaca o Dinamarca, ya han publicado su definición e incluso están endureciendo progresivamente los requisitos para mejorar la eficiencia energética de sus edificios antes del plazo previsto. Los hay que han incluido en su definición más requisitos de los que pedía la directiva, como Países Bajos, Francia, Alemania, el Reino Unido y, de nuevo, Dinamarca. En cambio, otros todavía están en proceso de preparar su definición. Entre ellos, España.

Las casas pasivas como modelo

Existe ya un concepto de arquitectura sostenible que podría encajar en las líneas propuestas por la Unión Europea para definir los edificios con consumo energético casi nulo: las casas pasivas. Este tipo de edificio aprovecha todos los factores a su alcance para lograr la mayor eficiencia energética posible, desde su emplazamiento hasta las técnicas o los materiales utilizados para construirlo. Además, las casas pasivas saben jugar con los elementos climatológicos a su favor, convirtiéndolos en fuentes de energía naturales.

Aunque pueda parecer una iniciativa todavía lejana, no falta tanto tiempo para que los edificios con consumo energético casi nulo se conviertan en el presente de la arquitectura europea. Es el paso necesario para construir ciudades más responsables, respetuosas con el medio ambiente y energéticamente independientes.

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