FEBRERO 2017 #37
Tendencias

Los destinos estivales con la mejor gastronomía

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La gastronomía es uno de los mayores alicientes a la hora de planificar un viaje de verano. Toma nota de algunas de nuestras propuestas para encontrar buenas mesas en nuestro país. Seguro que te resultarán muy apetitosas. 

El mundo cada día es más global, lo que nos obliga a buscar la esencia de nuestros destinos veraniegos en los pequeños detalles. Y, dentro de los pequeños detalles, la gastronomía es, sin duda alguna, el más importante de ellos. España es un país de mil paisajes y de mil especialidades gastronómicas, muy diferentes entre ellas pero con un elemento en común: los ingredientes de calidad, la mezcla de sabores y la proyección internacional. Todo el país está repleto de pequeños, medianos o grandes restaurantes en los que disfrutar de las excelencias gastronómicas del país. Aquí os damos algunas pistas para que deis rienda suelta a vuestros sentidos ante una buena mesa.

Rutas del vino. España es un país de vino. Además de las célebres denominaciones de origen Rioja y Ribera del Duero, existen muchas más repartidas por toda la geografía española. El último recuento las cifraba en 69, cada una con sus particularidades y con su propia cultura gastronómica. Si nos decidimos por recorrer este verano la Rioja, no deben faltar en nuestra mesa, por ejemplo, las chuletas de cordero al sarmiento, una de las especialidades que pueden degustarse en muchas de las bodegas de las tierras riojanas.

País Vasco. La buena mesa tiene una cita ineludible en el País Vasco. La costa guipuzcoana, por ejemplo, es ideal para disfrutar del mejor pescado del Cantábrico, desde merluzas a besugos, pasando por el bonito y el bacalao en todas sus formas y preparaciones. Las legumbres, alubias y habas, son las reinas del interior, de la zona comprendida entre Tolosa y Vitoria. Si lo tuyo son las capitales, en San Sebastián y Bilbao podrás disfrutar de los mejores pinchos del país. Si pasas por Vitoria, no te olvides de probar su dulce más típico, los goxuas, un pastelito elaborado con nata, bizcocho, crema pastelera y caramelo líquido. De rechupete.

Barcelona. La ciudad está de moda y también lo está su cocina. Además de algunos restaurantes con estrellas Michelin y todo tipo de reconocimientos internacionales, la Ciudad Condal está repleta de restaurantes únicos y con encanto en los que disfrutar de una cocina cosmopolita. En Barcelona podemos encontrar todo tipo de gastronomía internacional, pero no olvidemos que el principal legado de la cocina catalana está en sus masías. A pocos quilómetros de la capital catalana podemos degustar conejos a la brasa con all i oli, caracoles a la llauna o judías blancas con botifarra. En cualquier caso, se trata de una oferta muy variada y dinámica de la que podrás disfrutar durante todo el año.

Cantabria. El interior cántabro esconde parajes de gran belleza como la comarca de Liébana o el valle del Pas, zonas que conservan sus platos típicos con orgullo. No te pierdas ni el cocido montañés, un plato para campeones a base de alubias blancas, berzas y el compango (tocino, morcillas y chorizo); ni el sorropotún, la versión cántabra del marmitako vasco, a base de bonito, patata, pimiento, tomate y otros ingredientes que los cocineros cántabros guardan en secreto. Tampoco te puedes ir de Cantabria sin probar el chorizo de Potes, los quesucos de Liébana o los célebres sobaos pasiegos.

Galicia. Marisco, marisco y más marisco. Galicia es tierra de este sabroso, variado y abundante producto del mar que, en ningún otro lado como aquí, se puede degustar tan fresco y con tanto gusto. Vayas donde vayas, no te olvides de pedir percebes y mejillones, especialmente si te acercas a la zona de la costa da Morte (A Coruña) y en el norte de Lugo. Al pueblo de O Grove, se le llama el paraíso del marisco, mientras que otras localidades, como Muros y Noia, tienen fama de buenos berberechos y mejores almejas. Eso sí, comas lo que comas, riégalo con un buen albariño o un ribeiro. Además de esta recomendación, también puedes degustar el pote gallego, una potaje típico del interior y muy adecuado para épocas más frías. Tampoco puedes dejar de probar el pulpo a feira, o el lacón con pimientos del padrón, de los que hay que tener en cuenta que “unos pican e outros no”.

Andalucía. La comunidad autónoma de Andalucía es una de las más grandes y diversas de España. De sus aguas y sus tierras salen buenos pescados y una gran variedad de frutas, hortalizas y carnes. Los potajes de legumbres y verduras y los guisos de caza, junto a las formas de preparar el pescado, como el célebre pescaíto frito gaditano, dan forma a la esencia de la cocina andaluza. El plato más universal de la gastronomía andaluza es el siempre refrescante gazpacho (sopa fría a base de tomate, pepino, pimiento, ajo, aceite y vinagre), aunque también hay otras muchas variaciones igual de exquisitas como el salmorejo, la porra y el ajoblanco.

Comunitat Valenciana. La gastronomía valenciana gira alrededor de su particular astro rey, el arroz. Este cereal, presente en nuestra cocina desde la época musulmana, es el protagonista indiscutible de buena parte de los platos típicos de la comunidad. El más conocido, sin duda, es la paella, un guiso de arroz seco con arroz, pollo, conejo o marisco, bachoqueta y garrofones que también puede alegrarse con vaquetas (caracoles), albóndigas e incluso, para horror de los más  puristas, chorizo, guisantes o aceitunas. La cocina valenciana, sin embargo, no se limita al arroz. También son célebres el all i pebre, un guiso a base de patatas, pimentón y anguilas, y a las salazones de pescado como la mojama, las huevas o el bacalao seco.

Con este paseo por la geografía y la gastronomía de nuestro país, esperamos haberte abierto el apetito.

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