JULIO 2017 #42
Reportaje

Hoteles con fecha de caducidad

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Los ingleses los llaman hoteles pop-up y vienen a ser hoteles efímeros y temporales, hoteles que se montan y desmontan en un santiamén y que permiten la experiencia de dormir en un hotel que dejará de existir al cabo de unos días. Estos establecimientos con fecha de caducidad se pueden instalar en cualquier lugar: un prado, un muelle, un edificio abandonado o un parque público. Hay empresas especializadas como Sleeping Around, que los desplazan en barco por toda Europa. Uno de los primeros hoteles pop-up fue el que hace unos años se instaló en el festival musical de Glastonbury, en Inglaterra, en el que se pudieron alojar veinte personas. En la edición del próximo verano, más de 130 privilegiados dormirán en el hotel efímero que se instalará en el recinto del festival.

Estos hoteles no hacen más que seguir el camino iniciado hace unos años por algunas marcas de tecnología y moda que abrían y cerraban tiendas efímeras como una nueva estrategia de marca para promocionar sus productos. Lo que hasta hace poco no era más que una excentricidad, es ahora una tendencia al alza que empieza a convertirse en negocio. Algunos hoteles efímeros, como el Exploranter, han recorrido media Europa, instalándose hoy a orillas del Mediterráneo y mañana en las estribaciones de los Alpes. Estos hoteles, además de efímeros y sorprendentes, son ecológicos y sostenibles, ya que suelen estar equipados con paneles solares, equipos de bajo consumo y equipos de tratamiento de residuos. Y, por si fuera poco, están construidos a la moda con un marcado estilo vintage, ya que algunos recuerdan a los típicos moteles de carretera norteamericanos.

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