Abril 2017 #39
Decoración

El regreso de los pavimentos marmoleados

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En diseño de interiores, los pavimentos marmoleados añaden elegancia y glamur a cualquier espacio interior. Las baldosas que imitan al mármol vuelven a ser tendencia, sobre todo por sus posibilidades cromáticas. 

El mármol es un clásico atemporal. Nos traslada a estancias de viviendas de clase alta propias de civilizaciones antiguas, como la griega y la romana; espacios que se decoraban con mármol como si de obras de arte se tratasen. Es un material muy resistente y con unas propiedades que aseguran la durabilidad de la piedra natural allá donde se decida colocar.

En la actualidad, existen varias posibilidades en pavimentos que imitan al mármol original. El porcelánico marmoleado capta el aire refinado y las cualidades estéticas de la piedra original. También es el más indicado para zonas que requieren las especificaciones técnicas más exigentes, en cuanto a dureza, resistencia, porosidad baja y absorción mínima de agua. Otra alternativa son las baldosas de gres de pasta roja, que son las más económicas del mercado.

En general, las colecciones de porcelánico y gres de pasta roja marmoleada se acompañan de rodapiés a juego con el suelo, en tonalidades similares o en contraste con el mismo.

Tal y como se ha visto en algunas de las ferias más importantes del sector, los pavimentos que imitan el mármol natural son tendencia esta temporada. Combinan especialmente en baños, cocinas y salones. Los más actuales siguen una serie de pautas:

Destonificación. Los marmoleados a base de vetas irregulares y tonalidades diferentes están de moda. Aportan efectos cromáticos únicos, ricos en matices y con ellos se consiguen ambientes destonificados, con una personalidad muy definida. Los suelos con veteado de colores sobre fondo blanco proporcionan un toque exclusivo y moderno a cualquier espacio. En cambio, las vetas grises sobre fondo blanco aportan distinción al lugar.

Con brillo. Los aficionados a los entornos rústicos pueden optar por pavimentos mates. No obstante, el año que viene van a dominar los acabados en brillo o brillo alto. En este caso, se suelen emplear azulejos esmaltados. Recuerda que la luz natural acentúa su brillo, así que, si quieres apostar por este tipo de marmolado, colócalos en una zona diáfana.

Paleta de colores. Desde estilos más clásicos a otros más rústicos o contemporáneos. Ya sea para decorar suelos o paredes, puedes elegir entre una gama amplia de tonalidades para adaptar este tipo de material a tu hogar.

Texturas asimétricas. El pavimento marmoleado puede resaltar con cenefas decorativas, en tonalidades parecidas o distintas, el azulejo elegido. El suelo también se puede acompañar de algunas baldosas tipo mosaico de corte clásico. La clave está en respetar la naturalidad de los pavimentos que recuerdan al mármol original, aportándoles un cierto grado de distinción.

Paredes de mármol. Si apuestas por revestir tus paredes con este tipo de material, has de tener en cuenta la elección del pavimento. Puedes jugar con la combinación de texturas entre ambos o bien con las diferentes tonalidades que puedan tener.

Decorar en función de la estancia. En baños se puede colocar el mismo modelo en suelo y paredes, a fin de crear sensación de continuidad. Esta percepción también se puede romper con alguna cenefa decorativa. Otra posibilidad es la de decorar con pavimentos y revestimientos distintos, pero de la misma línea cromática. Se puede jugar con veteados, texturas y tonalidades (de claro a oscuro).

En cambio, en cocinas se aconsejan modelos diferentes en suelo y paredes, de forma que se acentúe la sensación de contraste. Pueden ser de la misma gama cromática o completamente distinta.

Por último, en salones se recomienda este tipo de material únicamente en los suelos.

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