FEBRERO 2017 #37
Decoración

Consejos para habilitar tu espacio de meditación

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Tener un pequeño refugio en casa para meditar y relajarse puede ser la mejor manera de combatir el estrés diario, y lo cierto es que no resulta nada complicado conseguirlo. Gracias a estos consejos de decoración, podrás disponer de un espacio de meditación de manera sencilla y económica.

Busca el lugar ideal

No te preocupes por las dimensiones: si vives en un piso pequeño y no tienes la posibilidad de reservar una habitación entera para realizar tus ejercicios de meditación, algún pequeño rincón de la vivienda podría servirte igual de bien para ello. Lo que importa es que el lugar que elijas sea tranquilo, silencioso y cómodo. Procura que cuente con iluminación natural, ya que eso influirá positivamente en tu estado de ánimo.

Píntalo con tonos suaves

Ya sabes que el color que apliques a las paredes también puede influir en tu ánimo. Así que, si quieres facilitarla relajación, conviene que huyas de colores fuertes cuando decores tu sala de meditación y que elijas el blanco o tonalidades neutras (grises, ocres, verdes o azules claros, etc.), ya que transmiten serenidad.

Sé minimalista con el mobiliario

Coloca pocos muebles en tu espacio de meditación. Intenta buscarlos preferiblemente sencillos, de líneas rectas y de diseño minimalista. Lo importante es que sean funcionales y cómodos: pueden serte útiles, por ejemplo, un pequeño sofá, un diván o algún sillón.

Elige complementos discretos

Cuidado con los accesorios demasiado llamativos. Para evitar distracciones mientras meditas, lo mejor es que decores el espacio con objetos y textiles en colores neutros o con motivos que aporten sensación de calma. Como ocurría con el mobiliario, te interesa buscar la comodidad también en los complementos: puedes hacerlo utilizando cojines, pufs, alfombras, etc.

Mantén el espacio limpio y ordenado

La sencillez y el orden del espacio te ayudarán a centrarte en la meditación sin distracciones. Si no tienes la oportunidad de vaciar la sala y deshacerte de muebles o de objetos capaces de distraerte, siempre tienes la opción de cubrirlos con una sábana, por ejemplo, durante la realización de tus ejercicios.

Crea un pequeño santuario

Te será de gran ayuda centrar tu atención en un punto concreto de la sala mientras meditas. Una opción interesante es colocar una pequeña mesita y decorarla con objetos personales que te inspiren: fotografías, un jarrón con flores, libros, alguna obra de arte, una estatua de Buda… Lo que prefieras. La cuestión es que, al mirarlos, te evoquen sentimientos agradables y te transmitan felicidad.

Juega con los olores

A través del olfato también tienes la posibilidad de encontrar la tranquilidad y la concentración necesarias para relajarte. Así que puede ser buena idea aromatizar tu sala de meditación con incienso, con velas o con aceites esenciales.

Recurre a música y sonidos relajantes

Como hemos comentado ya, el lugar perfecto para que habilites tu espacio de meditación es una zona de la casa lo más tranquila y silenciosa posible. Sería ideal que, desde allí, pudieras escuchar sonidos relajantes de la naturaleza como la playa, un arroyo o una fuente de agua. Como alternativa, puedes hacerte con un reproductor de CD o de MP3 y emitir mantras o música tipo chill out.

No te olvides de las plantas

Volviendo a la naturaleza, puedes introducirla en tu espacio de meditación si lo decoras con algunas flores o plantas. Recuerda que, además de aportar alegría y viveza a la sala, pueden ayudar a relajarte gracias al aroma que desprenden. Una pequeña cascada artificial o un jardín zen también pueden contribuir a lograr un ambiente acogedor.

Estos simples consejos de decoración de interiores te demuestran que no es nada complicado ni costoso habilitar un espacio de meditación en tu propia casa. ¿A qué estás esperando para construir en tu hogar un paraíso privado de relajación?

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