FEBRERO 2017 #37
Asesor

Comprar una casa: ¿cómo elegir la mejor orientación?

ahorro_energético_orientación_01
ahorro_energético_orientación__02
ahorro_energético_orientación_03

Elegir qué casa comprar es una decisión compleja en la que intervienen numerosos factores. Si queremos tener un buen confort térmico sin pagar elevadas facturas, tenemos que tener en cuenta hacia dónde miran nuestras ventanas. 

La compra de una casa suele ser la mayor inversión que hacemos a lo largo de nuestra vida. Para no errar en nuestra elección, solemos tener en cuenta muchos factores como el importe máximo que estamos dispuestos a pagar, la superficie de la vivienda o la zona en la que queremos vivir. Muchas veces, sin embargo, dejamos erróneamente en un segundo plano un factor clave que será el responsable de que gastemos más o menos en luz y calefacción durante todo el tiempo que vivamos en nuestra futura casa: su orientación.

El sol no calienta de la misma manera por la mañana que por la tarde, ni lo hace igual en invierno que en verano debido a que orbita a diferente altura dependiendo de la estación del año. No es lo mismo tener la casa orientada hacia el norte o el este, con pocas horas de insolación y poca fuerza del sol, que hacia el sur o hacia el oeste, con un sol más vivo y más horas de insolación. Una buena ubicación determina, en definitiva, el confort ambiental de una vivienda al optimizar el aprovechamiento de la luz y del calor del sol, especialmente en invierno.

No hay una orientación mejor que otra, de la misma manera que no es lo mismo vivir en Burgos que en Cádiz, dos ciudades con climas radicalmente diferentes y con necesidades de confort térmico casi antagónicas. Si no queremos fallar en nuestra elección y conseguir reducir al mínimo el uso del aire acondicionado o la calefacción, lo primero que tenemos que hacer es descubrir de qué lado sale el sol. Solo así sabremos cómo orientar nuestra nueva casa o si la vivienda que vamos a comprar tiene una orientación adecuada al uso que le queremos dar.

Si vivimos en un clima frío, como Burgos, lo más normal es que queramos aprovechar al máximo la luz y el calor del sol. Tendremos que buscar, por lo tanto, viviendas orientadas hacia sur, suroeste u oeste. Las que den hacia el sur disfrutarán de sol durante todo el día en invierno, mientras que en verano solo lo harán en las horas centrales del día, las más calurosas. Si la casa mira hacia el suroeste, tendremos sol todo el día en invierno y, desde mediodía al atardecer, el resto del año. Y si lo hace hacia el oeste, el sol nos acompañará todo el año desde el mediodía al ocaso.

Estas tres orientaciones (sur, suroeste y oeste) son ideales si vivimos en climas especialmente fríos en invierno. La misma radiación solar conseguirá que apenas encendamos la calefacción en invierno y que en verano nos baste con unos buenos toldos o estores para bajar la temperatura unos grados y reducir el uso del aire acondicionado al mínimo. Si, en cambio, vivimos en una zona de inviernos templados y veranos tórridos como en Cádiz, la orientación sur, suroeste y oeste no es la mejor posible. Apenas gastaremos en calefacción pero la factura del aire acondicionado será de miedo. En estas latitudes peninsulares, la mejor orientación es hacia el sureste y el este. Si la casa mira hacia el sureste disfrutaremos de luz y calor solar durante todo el día en invierno, mientras que el resto del año solo lo haremos hasta el mediodía. Si, en cambio, nuestra casa da hacia el este, la energía del sol nos acompañará desde el amanecer hasta el mediodía durante todo el año. En definitiva, la orientación este-sureste garantiza un confort térmico aceptable todo el año. En verano, la casa no sufrirá las horas más calurosas del día y, en invierno, la radiación matutina limitará el uso de la calefacción a contadas horas durante la tarde.

Si en vez de en Cádiz vivimos en Burgos o en cualquier otra ciudad o zona fría y templada del país, disfrutaremos de unos buenos veranos pero tendremos que hacer un importante gasto energético complementario para garantizarnos un mínimo confort térmico en invierno. Aquí entra en juego disponer de un buen aislamiento, con ventanas equipadas con vidrios de aislamiento térmico reforzado, que aíslen del frío, irradien al interior de la casa el poco calor solar que reciban y ayuden a reducir algo la factura de la calefacción. Mejorando el aislamiento se puede llegar a ahorrar hasta un 30% en calefacción.

Capítulo aparte son las casas orientadas hacia el norte, el noroeste y elnoreste. Tres orientaciones en las que la radiación solar directa es nula y se limita a las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde en verano (norte), o a disfrutar del sol el resto del año a jornada partida, por las mañanas si la casa da al noreste, y por las tardes, si la casa mira al noroeste. En caso de tener la vivienda en una de estas tres orientaciones, no nos quedará más remedio que invertir en aislamiento, en calefacción y en dedicar las estancias más expuestas al frío a usos esporádicos, como la cocina o el despacho.

Ahora ya lo sabes, a la hora de comprar tu nueva casa, ¡hazte con una brújula y revisa la orientación de tu futura vivienda!

<< volver