Junio 2018 #53
Asesor

Cómo preparar una vivienda para alquiler

A la hora de poner en alquiler una vivienda conviene acondicionar los espacios y destacar los puntos fuertes para así captar la atención de posibles clientes.  

Si has decidido poner tu vivienda en alquiler debes prepararla para que, en el momento de enseñarla, el inmueble muestre sus puntos fuertes y despierta el interés de posibles clientes. Antes que nada, debes valorar si el alquiler incluye muebles o no. Una vez elegida la opción, debes preparar la decoración de la casa, potenciar sus mejores espacios y corregir los desperfectos en materiales e instalaciones.

Con o sin muebles
En el caso de poner en alquiler una vivienda con muebles debes revisar su estado y realizar un inventario para tener un detalle de todos los utensilios con los que se equipará la vivienda. Es conveniente reflejar este inventario en el contrato de alquiler e informar al arrendatario. Una vivienda con muebles puede resultar una opción interesante para aquellos inquilinos que no disponen de mobiliario propio o para alquileres de corta duración.

Si se decide alquilar un piso sin muebles, el inmueble quedará vacío por lo que será más fácil detectar posibles desperfectos. Por ello, es importante asegurarse de que la vivienda se encuentra en perfecto estado.

Pon a punto la vivienda
Otro de los pasos previos al alquiler es revisar detalladamente las paredes y los suelos porque son las superficies que están más a la vista y si se encuentran en mal estado pueden ofrecer una mala impresión a los posibles clientes. Elimina cualquier mancha de humedad o de suciedad en la pared, arregla una baldosa mal encajada en el suelo o un azulejo roto. Las puertas de entrada de la vivienda, de las habitaciones y de los armarios también deben estar en perfecto estado: asegúrate de que cierran bien y que los mangos funcionen perfectamente.

Elige un mobiliario neutro
A la hora de preparar un piso para alquiler con muebles es recomendable escoger muebles con colores neutros para que los nuevos inquilinos puedan combinarlos fácilmente a su gusto. Los tejidos beige, ocres, marrón o blanco crudo son tonalidades especialmente adecuadas para conseguir un equilibro visual en estancias como el salón. Intenta distribuir los muebles de forma básica y sin ocupar excesivamente los espacios para proyectar una sensación de amplitud y luminosidad.

Despersonaliza los espacios
Es recomendable retirar todos los objetos personales que pueda haber en la vivienda para que cuando se realicen las visitas los clientes perciban un espacio neutro y les sea más fácil proyectar su futura vida en el inmueble. Conviene quitar recuerdos personales o familiares, fotografías y utensilios que se empelan en el día a día.

Revisa el equipamiento
Además de reparar cualquier desperfecto que pueda tener la vivienda también es importante revisar todos los dispositivos para asegurarse de que funcionan correctamente. En este sentido, se deben revisar los electrodomésticos como el horno, el termo o los radiadores, también el interfono o por ejemplo un ventilador de techo.

Máxima limpieza
Por último, pero no menos importante está el tema de la limpieza. Para que los posibles inquilinos se lleven una buena impresión de la vivienda, esta tiene que estar limpia y ordenada. La sensación de una casa sucia y mal cuidada puede resultar tan negativa que los clientes decidan no alquilarla. Por ello, es importante que todos los espacios estén recogidos y que se muestren impecables. 

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