Junio 2017 #41
Decoración

¿Cómo evitar la contaminación acústica en casa?

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Proteger el hogar contra el ruido es tan importante como hacerlo contra el frío o el calor. La contaminación acústica puede causar trastornos de salud. Un motivo más que suficiente para intentar evitar que el ruido invada nuestra casa.

El ruido es la principal molestia que afecta a más de la mitad de los españoles. El 14,6% de los hogares indica que el ruido es el principal problema de su vivienda, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). La contaminación acústica es, según el informe Burden of disease from environmental noise de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la segunda amenaza medioambiental más importante para el ser el humano tras la contaminación atmosférica. Los mapas de ruido elaborados en nuestro país evidencian que muchas ciudades españolas superan en algunas zonas los 68 decibelios (dB) de ruido, y que unos nueve millones de españoles viven por encima de estos niveles.

El ruido está regulado por normativas internacionales, europeas, estatales, autonómicas y locales. La OCDE, por ejemplo, sitúa en 65 dB el límite diurno. La OMS, por su parte, rebaja a 55 dB el límite a partir del cual el ruido se transforma en molestias para el bienestar. Por la noche, este límite baja a 45 dB en el exterior y a 35 dB en el interior de las viviendas. Las exigencias municipales son más laxas y heterogéneas. El Ayuntamiento de Zaragoza, por ejemplo, eleva el límite permisible de ruido a los 90 dB. El control del ruido cuenta ahora con un gran aliado tecnológico: los teléfonos inteligentes. La Agencia Ambiental Europea (EEA) ha desarrollado NoiseWatch, una aplicación disponible en IOS, Android y Windows Phone que mide y registra la contaminación acústica a través del micrófono.

Problemas de salud

El ruido es un factor que puede influir negativamente en la salud. Las molestias se convierten en daños a la salud al superar los 80 dB. Tras superar este umbral pueden aparecer lesiones auditivas y extrauditivas como fatigas, dolor de cabeza, problemas oculares, riesgo de gastritis y úlcera gastroduodenal e, incluso, deficiencias inmunitarias y alteraciones menstruales. Si el ruido supera los 130 dB, aparecen daños vestibulares: dolores musculares, mareos e hipersensibilidad a la luz. Síntomas que preceden consecuencias más graves como pérdida de fuerza, falta de concentración, irritabilidad, pérdida de autoestima e, incluso, depresión.

La mejor forma de evitar estas consecuencias para la salud sería eliminar las fuentes de ruido exterior. Como esto es una quimera, la solución más realista es mejorar el aislamiento acústico de las viviendas con técnicas, materiales y tecnologías capaces de aislar o atenuar el ruido. Los principales materiales aislantes son:

  • Espuma de poliuretano. Material plástico con capacidad de sellado, ideal contra los ruidos aéreos.
  • Lana de roca. Material incombustible fabricado a partir de rocas volcánicas y que se caracteriza por sus buenas propiedades acústicas y térmicas.
  • Lana de vidrio. Material mineral fabricado a partir de millones de filamentos de vidrios y que se utiliza como aislante en suelos y falsos techos.
  • Glucosa vegetal que es un buen aislante acústico y se utiliza en barnices y tejidos.
  • Material de baja permeabilidad al aire que absorbe el ruido e impide su paso.
  • Elementos naturales. El cáñamo, las virutas de madera prensadas o el corcho son productos naturales y reciclables que dan un buen rendimiento como aislantes.

Tipología de ruidos

No todos los ruidos son iguales. Hay tres tipologías de ruido: el que transmite por el aire a través de bandas sonoras, el que transmite por vibraciones que propagan a través de la estructura y el ruido de las instalaciones.

El primero, el ruido aéreo, es más fácil de eliminar instalando elementos aislantes como lana de roca, paneles multicámara o telas asfálticas. El ruido entra por donde entra el aire, por lo que es necesario aislar bien ventanas, cajas de enchufes, agujeros para lámparas de techos y pared o interruptores.

El segundo tipo de ruido, el que proviene de vibraciones, es más difícil de eliminar. Las tuberías, los bajantes, las chimeneas, los conductos de ventilación, la vigas y las columnas son elementos estructurales que, o bien generan ruido, o bien ayudan a transmitirlo. La única solución para reducir al mínimo el impacto del ruido estructural pasa por recubrir estos elementos con materiales aislantes.

El tercer tipo es el ruido de instalaciones, un híbrido entre el aéreo y el estructural. El mejor ejemplo es el ruido que provocan el aire acondicionado, las lavadoras y secadoras o, simplemente, el ascensor de la finca. Un buen mantenimiento y aislamiento de estos elementos es primordial para evitar el exceso de ruido

Soluciones constructivas

Otras soluciones de aislamiento acústico son constructivas. Si la cubierta del inmueble es inclinada, la mejor solución de aislamiento es colocar un panel de material aislante (lana de roca, espuma de poliuretano) entre las tejas y la estructura del tejado. Si, por el contario, la cubierta es plana, la solución es instalar un panel de material aislante y una lámina impermeable. El ruido también entra por las fachadas. En todo caso, las carpinterías exteriores juegan un papel fundamental.

Esta solución también puede aplicarse en las paredes interiores, creando un tradosado con algún elemento ligero tipo pladur, relleno de material aislante. Otra opción para mejorar el aislamiento de las paredes es instalar una doble hoja cerámica, es decir, dos paredes de ladrillos, separadas por materiales aislantes y recubiertas de mortero o yeso para asegurar su estanqueidad. Dos soluciones que también se pueden aplicar a los tabiques y particiones interiores.

El ruido, sin embargo, también se transmite por los suelos y techos. El suelo flotante es una buena solución para mitigar los ruidos provocados por el movimiento de muebles o pisadas y consiste en instalar una doble capa sobre el suelo real, o bien dejando una cámara o bien rellenando el interior con material aislante. Por su parte, la mejor solución para minimizar el ruido de los vecinos que viven encima es construir un falso techo acústico aislado con diferentes capas de materiales aislantes.

Si estás pensando en mejorar el aislamiento acústico de tu vivienda, consulta con tu ayuntamiento o comunidad autónoma. Muchas administraciones han puesto en marcha diferentes planes de subvenciones para facilitar el aislamiento acústico de los edificios.

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