FEBRERO 2017 #37
Decoración

Cómo crear un huerto urbano en una comunidad de vecinos

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La tendencia de crear huertos urbanos no se limita a las terrazas o los balcones particulares: también comienzan a cultivarse algunas zonas comunitarias, como las azoteas. Eso sí, siguiendo ciertos requisitos.

La creación de huertos urbanos es una moda que se está extendiendo por las grandes ciudades a imagen y semejanza de la pionera Brooklyn Grange, situada en la azotea de un edificio de la popular barriada neoyorquina. Azoteas o zonas ajardinadas pueden ser buenos candidatos para crear un huerto urbano en nuestra propia comunidad de vecinos. Habilitar un huerto comunitario puede ayudar a revalorizar el edificio; reforzar las relaciones vecinales; fomentar la educación ambiental entre los más pequeños, además de permitirles consumir productos frescos, saludables y de temporada; reducir las emisiones de CO2, y mejorar el rendimiento energético del edificio. Según numerosos estudios, cultivar un huerto tiene beneficios para la salud, tanto física como mental, pero también lo son sus requisitos y necesidades:

Permisos. Cualquiera puede improvisar un pequeño huerto urbano en su terraza o balcón. Aunque no se necesita ningún permiso administrativo, la instalación de un huerto en alguna zona comunitaria como la azotea o los jardines requiere, sin embargo, de la aprobación de la comunidad de propietarios por unanimidad, ya que, según la Ley de Propiedad Horizontal, no podrán realizarse innovaciones que hagan inservible alguna parte del edificio para el uso y disfrute de un propietario, si no consta previamente su consentimiento expreso.

Informe técnico. Si queremos ubicar el huerto urbano en la azotea del edificio, lo primero que tendremos que hacer es acudir al Colegio de Arquitectos o al Colegio de Aparejadores para concertar la realización de un estudio de cargas que analice el peso por metro cuadrado que puede soportar la cubierta y garantice que el futuro huerto no afectará a la seguridad del edificio.

Diseño. Con el permiso de la comunidad y el preceptivo informe técnico en caso que queramos transformar la azotea en un huerto, el siguiente paso es diseñar el espacio de cultivo atendiendo a varios factores: ubicación en la finca, orientación, temperaturas medias y pluviometría de la zona, y experiencia de los vecinos en técnicas de cultivo. Lo más aconsejable es que el huerto esté situado en una zona iluminada, orientado hacia el sur para aprovechar el máximo número de horas de sol (8-10 horas de luz). Y, si es posible, que esté protegido de las corrientes de aire. En Internet pueden encontrarse diferentes consultorías que diseñan, venden el material necesario, instalan e, incluso, cuidan huertos urbanos.

Cualquier maceta que tenga entre 7 y 15 centímetros de profundidad es apta para plantar cualquier vegetal o hierba aromática como tomates, judías, guisantes, rábanos, berenjenas, albahaca o menta, por ejemplo. Si optamos por macetas, mejor de barro que de plástico, ya que respetan mejor la temperatura de la tierra. Otra buena opción son las jardineras o mesas de huerto. Están mesas miden unos 140 centímetros de largo y 70 de alto, están construidas en acero galvanizado, son ligeras y resistentes a la humedad y facilitan el trabajo al no tener que agacharse para manipular las plantas. Elijamos el sistema que elijamos, lo importante es que tengan un buen sistema de drenaje y ventilación.

El compost conserva muy bien el agua y los nutrientes y permite que las plantas no desarrollen raíces excesivamente largas para buscar su alimento. Por otro lado, el compost pesa tres veces menos que la tierra normal por lo que las cargas de la mesa de huerto y de la azotea serán menores. Las semillas también son muy importantes, ya que es imposible obtener una buena cosecha si no se parte de una semilla de calidad.

Riego. Las verduras y hortalizas no son unas plantas cualquiera. Necesitan un riego diario. La solución más eficiente es instalar un sistema automatizado de riego por goteo que te haga gastar el mínimo en agua a la vez que asegura una correcta alimentación hídrica a los cultivos. Otras soluciones más caseras, sobre todo si cultivas en maceteros, es colocar fondos estancos que acumulen el agua para que las plantas se vayan alimentando a su ritmo.

Cómo se cultiva. El cultivo es un proceso largo y laborioso. Antes de sembrar nada, deberías abonar la tierra y dejarla reposar durante un mes como mínimo. Una vez crezcan las plantas, es conveniente añadir compost de forma periódica. Algunas hortalizas, las podrás sembrar directamente, otras tendrás que comprarlas en un plantel y trasplantarlas. No utilices productos químicos ni contra las malas hierbas ni contra las plagas y enfermedades. Las malas hierbas se pueden eliminar a mano y las plagas y enfermedades se pueden evitar rotando los cultivos o ahuyentando los mosquitos con plantas aromáticas como el romero, el tomillo, o la citronella.

Qué plantar. Los reyes de los huertos urbanos son los tomates y las lechugas. Si plantas lechuga, en un mes la podrás aliñar en tu plato. Si quieres cultivar tus propios tomates, debes hacerlo en primavera y verano y plantarlos en zonas con buena circulación de aire.

Cómo gestionarlo. Por muy bien diseñado y equipado que esté un huerto comunitario, si no se gestiona bien no tendrá ningún futuro. Lo más conveniente es que la propia comunidad de vecinos prevea la financiación y el reglamento que regule su funcionamiento y mantenimiento con turnos de los diferentes vecinos.

Subvenciones. Algunos ayuntamientos sortean parcelas, como es el caso de Barcelona, para que personas jubiladas puedan cultivarlas.

Además de disfrutar de tus propias verduras y hortalizas, la creación de un huerto urbano en tu comunidad de vecinos contribuirá a fomentar la convivencia, la cooperación y las relaciones intergeneracionales entre los habitantes del edificio.

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