FEBRERO 2017 #37
Decoración

Claves para tener una habitación infantil ordenada

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El dormitorio de los más pequeños tiene que ser un espacio donde se sientan cómodos, un lugar para jugar y desarrollar sus actividades. Para conseguir que no sea un caos y que todo esté en su sitio, la clave es ponérselo fácil, con muebles y accesorios a su medida para puedan guardar sus cosas. 

Juguetes de distinto tamaño, piezas de puzzles y mecanos, lápices y pinturas, cuentos, ropa… Para evitar que todo acabe desperdigado por el suelo y que la habitación de los niños sea un desastre, debemos poner a su alcance varias opciones para que puedan ordenar y guardarlo todo de la manera más sencilla.

A continuación, te damos diferentes ideas para que su dormitorio sea un espacio divertido y, a la vez, funcional.

Debajo de la cama. Las estructuras con cajones en la parte inferior son ideales para aprovechar ese espacio que hay debajo de la cama. Al quedar al nivel del suelo y tener profundidad, es un lugar perfecto en el que pueden guardar cajas de rompecabezas y juguetes voluminosos. En caso de que su cama no tenga este diseño de armazón, puedes aplicar el mismo concepto colocando cajas debajo del somier; elígelas con ruedas para que les sea más fácil deslizarlas. Las hay de distintos tamaños y de alegres colores en plástico transparente, que permite ver lo que hay dentro.

La ropa en el armario. Para que sus prendas no acaben amontonadas en el suelo o la cama, hay varios elementos que les facilitarán la tarea de recogerlas y guardarlas ellos mismos. Generalmente la barra para colgar perchas suele estar demasiado alta para los más pequeños. Si la sustituyes por una barra hidráulica, la podrán subir y bajar estirando suavemente de una palanca. Para la ropa interior y prendas de poco volumen, como camisetas, lo mejor es que en la parte inferior del armario haya cajones. Una buena manera de ayudarles a que sepan dónde va cada cosa es pegar en la parte exterior un dibujo o una foto de lo que hay en cada uno. Puedes hacer lo mismo con las cajas que sean opacas. Si el dormitorio es compartido, pon los nombres para delimitar la zona del armario de cada niño.

Originales contenedores. Repartidos por la habitación, adosados a la pared o aprovechando una esquina, funcionan como muebles auxiliares en los que hasta los más pequeños de la casa podrán reunir y clasificar fácilmente muñecos y piezas de construcción, coches, cartulinas, pinturas… Existen diferentes modelos: contenedores de colores de plástico rígido que se pueden apilar o bien atornillar en la pared; módulos bajos con ruedas y guías para bandejas o cajones extraíbles, y hasta unos divertidos cilindros de tela (poliéster) con varios separadores que se pueden colgar mediante velcro de una barra o una percha, e, incluso, del techo con una cuerda. En este caso, calcula bien la altura para que sea accesible al niño.

Elementos con doble función. Los baúles, arcones, puffs o bancos con tapa, además de servir de asiento, ofrecen una buena capacidad de almacenamiento en su interior.

Estanterías o librerías de media altura. A diferencia del resto de la casa, en el cuarto de los niños no conviene aprovechar toda la altura de la pared para colocar una librería o estanterías, al menos mientras son pequeños. Es preferible evitar riesgos de caídas asegurándonos de que tengan a mano sus cuentos y libros. Si aun así no llegan a alguno de los niveles, puedes incluir en la habitación un taburete de plástico duro, más ligero y fácil de limpiar, que tenga una base ancha y estable. Algunos modelos incorporan una protección antideslizante en la parte superior para evitar resbalones.

Escritorio organizado. En función del tamaño de la mesa, puedes colocar un vaso para los lápices; un par de bandejas apilables para papeles, láminas de adhesivos, recortables; cajas de galletas recicladas para guardar pinturas, plastilinas, material de dibujo; archivadores de plástico o cartón para cuadernos, cómics… De esta manera, el escritorio estará siempre despejado y listo para hacer manualidades o deberes. Si la mesa no tiene estantes, puedes adquirir una cajonera independiente con ruedas, de un color que contraste con el resto del mobiliario.

Paredes a salvo con tableros. Tanto la versión clásica de corcho como los murales magnéticos con imanes de divertidas formas y colores son la mejor opción para que los niños puedan colgar sus posters, dibujos y notas sin estropear las paredes con chinchetas o celo.

Pizarras y caballetes más limpios. Para los niños que son amantes del dibujo, nada mejor que  una pizarra blanca con rotuladores que se pueden borrar sin manchar. También existen soportes, similares a los de cocina, y caballetes con rollos de papel resistente y apto para todo tipo de pinturas.

Con todas estas propuestas, el dormitorio de los niños estará siempre ordenado y a ellos les resultará mucho más fácil encontrar, coger y guardar sus cosas sin ayuda.

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