SEPTIEMBRE 2017 #44
Tendencias

Casas integradas en la naturaleza

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La arquitectura sostenible apuesta por casas cada vez más integradas en la naturaleza; edificios que se integran en el paisaje e incorporan materiales inteligentes y soluciones eficientes para iluminarse y climatizarse.

A todos nos gustaría que nuestra casa estuviera en armonía con el medio ambiente, que pudiéramos obtener la energía a través de placas solares, que aprovecháramos mejor la luz natural, que materiales inteligentes nos ayudaran a generar y mantener la temperatura óptima… Todo eso sin consumir demasiada energía y recursos durante su construcción y con unas emisiones contaminantes lo más reducidas posibles. A ello se consagra la arquitectura sostenible, una corriente nacida en los años ochenta que busca que sus edificios sean energéticamente eficientes, que se integren en su entorno funcional y físicamente, y que tengan el menor impacto medioambiental posible.

Una de las máximas de la arquitectura sostenible es que sus casas sean energéticamente eficientes, que sean passivhaus o casas pasivas que se adapten al entorno abasteciéndose de energía de manera natural y reduciendo sus necesidades energéticas de calefacción y refrigeración hasta un 75% respecto a las casas convencionales. El origen de estas casas integradas en la naturaleza hay que buscarlo en el norte de Europa, cuando se empezaron a construir con el objetivo de mantener las viviendas calientes sin necesidad de calefacción. Con los años, estas casas se han expandido por todo el mundo con la misma filosofía de las originales.

Las casas sostenibles buscan siempre la solución más idónea para aprovechar las ventajas y minimizar los inconvenientes de cada ubicación. En estas casas todo está pensado para garantizar su total eficiencia energética, desde su ubicación y orientación sobre el terreno hasta los materiales utilizados en su construcción o el diseño de sus instalaciones.

Integración en el entorno. Los principios de la arquitectura sostenible se basan en considerar las condiciones climáticas, la hidrografía y los ecosistemas para obtener el máximo rendimiento de sus construcciones. Una buena ubicación determina el confort ambiental de una casa al optimizar el aprovechamiento de la luz y del calor del sol, especialmente en invierno. Un vez elegida la ubicación es importante conseguir que la casa se integre en la naturaleza, ya sea rodeándola de árboles de hoja caduca, que en verano darán sombra y en invierno dejarán pasar el sol, o construyendo jardines en tejados o en los muros exteriores que, además de integrarlas en el paisaje, realizan una importante función de aislante térmico.

Materiales ecológicos. Este tipo de arquitectura valora especialmente los materiales y los procesos de edificación y el impacto que tienen en la naturaleza y la sociedad. Este tipo de construcción utiliza materiales ecológicos, tecnológicos y reciclados. Los materiales ecológicos son los que generan un bajo impacto medioambiental tanto en su fabricación como en su instalación y mantenimiento. Es el caso de la madera, el corcho, el adobe, la tierra, las fibras vegetales o el bambú. Otros materiales sostenibles son los que incorporan tecnologías que les permiten captar energía, como algunos tipos de cristales. En algunos casos, también se utilizan elementos reciclados como restos de mármol, cenizas, lodos o residuos sólidos urbanos provenientes de otras construcciones.

Aislamiento térmico eficaz. Las cinco características esenciales que debe cumplir toda casa sostenible son disponer de un excelente aislamiento térmico, tener instaladas ventanas y puertas de altas prestaciones, carecer de ejes y esquinas que provoquen pérdidas y ganancias de energías no deseadas, disponer de sistemas de ventilación mecánica con recuperación del calor generado por los electrodomésticos y la presencia humana, y tener una completa estanqueidad al aire, impidiendo las corrientes y la regeneración excesiva del aire.

Optimización de la luz solar. Las casas sostenibles aprovechan al máximo la luz del sol, tanto como fuente de calor como para conseguir el máximo de horas diarias de iluminación natural. Estas casas cuentan con numerosas aperturas, ya sean ventanas, claraboyas o lucernarios. Son aperturas que tienen una doble función a realizar: aumentar la entrada de luz en invierno y reducirla en verano con objeto que la casa tenga en cada momento la iluminación y la temperatura idóneas.

Energías limpias. Estas edificaciones incorporan sistemas que permiten la utilización y el aprovechamiento de energías renovables. Los tejados y las azoteas de estas casas pueden transformarse en pequeñas centrales energéticas si se instalan paneles fotovoltaicos. La colocación de una instalación solar térmica de media temperatura es capaz de cubrir casi la totalidad del consumo de agua caliente y buena parte del gasto en calefacción de la vivienda. Por su parte, la instalación de un sistema básico de energía solar térmica puede llegar a cubrir hasta el 80% del consumo de agua caliente de una casa. Otra opción es instalar un molino eólico. Combinando la energía fotovoltaica y la energía eólica se puede cubrir casi el100% del consumo energético de una casa.

 

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