AGOSTO 2017 #43
Decoración

Habitaciones para más de un niño

01La habitación de los niños debe ayudarles a estudiar y a descansar. Debe de ser un espacio que les relaje y les estimule, especialmente si el dormitorio lo tienen que compartir dos o más niños. Lo más importante para que los más pequeños de la casa convivan armoniosamente en su habitación es conseguir una distribución óptima. Los muebles a doble altura, con las zonas de juego o estudio bajo las camas, son ideales para los dormitorios más pequeños. También es importante crear rincones para que los hagan suyos y usar un mobiliario que aproveche al máximo el espacio. Los cajones que se colocan bajo las camas o literas son una opción excelente.

La cama es el elemento clave de la habitación de los más pequeños. Una buena solución son las camas evolutivas, que pueden durar unos diez años y que pasan de cunas a camas y que también pueden transformarse en un sofá auxiliar. Si el espacio es limitado, es mejor optar por camas nido, que escondan una de las camas, por literas, que siempre son una diversión más para los más pequeños, o por camas abatibles, que se transforman en paneles de pared cuando no cumplen con su función original, liberando de esta manera unos metros cuadrados muy preciosos.

Cualquier habitación infantil que se precie debe tener tres muebles imprescindibles: la mesa, la silla y la estantería. La medida mínima de cada mesa es de 120 x 60 centímetros y debe disponer de algún cajón para almacenar su material de estudio. La silla debe tener una altura proporcional a la mesa y a la altura de los niños y, a poder ser, respaldo alto, para ahorrarles problemas de espalda. Finalmente, cada niño debe tener su propia estantería: un lugar privado para que almacene y ordene sus libros, cuentos, fotos u objetos personales. En definitiva, cuando el uso de la habitación sea compartido, lo mejor es ser muy funcionales optimizando el espacio para que se sientan bien, tanto mientras juegan como mientras estudian. Ponte el reto de que la habitación respire. Otro tema crucial es que los dos hermanos tengan el mismo espacio y los mismos elementos. Que su bienestar sea lo más parecido posible. Finalmente, si los niños son de edades diferentes, lo mejor es apostar por una decoración neutra que no chirríe demasiado con la edad de cada uno de los dos pequeños. En otras palabras, un estilo acogedor que los ayude a crecer en armonía.

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