Octubre 2017 #45
Decoración

Convierte tu baño en un spa

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Tras una navidad llena de excesos, es el momento de cumplir los propósitos del año nuevo y comenzar nuestra renovación física. Además de realizar algo de ejercicio y dejar malos hábitos como el tabaco, dedicarnos unos minutos al día para relajarnos también se reflejará en nuestro aspecto.

Ahora es el momento de dar un nuevo aire a tu baño y convertirlo en un pequeño spa. Aunque cueste creer, transformar tu baño en un spa no es ni tan costoso ni tan complicado como parece. Solo hace falta seguir unos sencillos consejos que te ayudarán a construir tu pequeño remanso de paz en tu casa. El refugio perfecto para un relajante baño justo antes de irte a dormir.

  1. Un baño cálido y acogedor. Combina los colores para conseguir que tu baño sea un lugar más cálido y acogedor. Los típicos y asépticos blancos y azules de los baños combinan a la perfección con los colores neutros y los más cálidos: negro, amarillo claro, los diversos tonos de gris, beige, y los marrones y verdes en general.
  2. Estimula el olfato. La aromaterapia será tu mejor aliada a la hora de crear tu spa casero. En tu nuevo baño no pueden faltar ni las sales de baño con aroma a lavanda o manzanilla, ni los geles aromatizados exfoliantes, ni los aceites esenciales, como el de almendras.
  3. Luz tenue y música suave: un tándem de lujo. Primer mandamiento para un buen spa: el silencio. Olvídate del teléfono por unos minutos y déjate acompañar por una luz tenue. Apaga o baja la luz habitual y sustitúyela por velas aromáticas de diferentes colores, alguna que otra barra de incienso y una buena música de fondo. Si eres amante de la música clásica, pues música clásica: los románticos Schubert, Liszt, Mendelssohn, Chopin o Berlioz son una apuesta segura. La música chill out también es una buena alternativa. Incluso hay portales de Internet en los que buscar y reproducir un amplio catálogo de música tranquila y relajante.
  4. Siéntete arropado, renueva las toallas. Renueva tus toallas. Compra toallas y albornoces de telas suaves y agradables, como el algodón. Un buen truco para aumentar el confort de los nuevos textiles es calentarlos ligeramente con los radiadores antes de ponértelos.
  5. Pon un hidromasaje. Si equipas tu baño con una columna de hidromasaje podrás jugar con las intensidades del agua para conseguir nuevas sensaciones y una ducha mucho más placentera. Si tu presupuesto es más escaso, cambia la alcachofa de la ducha. Hay algunas que regulan y juegan con la presión del agua como si de una columna se tratara.
  6. Veinte minutos solo para ti. Haz de tu baño tranquilo y reparador toda una rutina. Reserva veinte minutos diarios para relajarte en un spa casero. Convierte ese momento en tu momento imprescindible para acabar el día.
  7. 36 grados, la temperatura ideal para relajarte en tu spa privado. Cuando llenes la bañera de agua, no te pases de temperatura. Lo ideal es que el agua esté a unos 36 grados centígrados. Si está más fría, el baño no será del todo confortable, y si está mucho más caliente, no te relajarás y, además, se deshidratará tu piel por el exceso de calor.
  8. Tratamiento spa también para tu rostro. Mientras se llena la bañera, aprovéchalo para limpiarte el rostro con un limpiador y aplicarle una mascarilla relajante e hidratante. Báñate mientras actúa la mascarilla, la relajación del baño hará que el tratamiento tenga mejor efecto y tu rostro se vea más limpio y luminoso.
  9. Disfruta de tu tiempo de relax en tu spa privado. Añade al agua una buena cantidad de sales de baños efervescentes y masajea todo tu cuerpo con un cepillo corporal. Te ayudará a estimular la circulación y a desestresarte. También es recomendable aplicarte un scrub corporal para exfoliar tu cuerpo, eliminado impurezas y células muertas.
  10. Reflexología y exfoliación, un plus de tener tu spa en casa. Una vez acabe el baño, vacía la bañera y llénala con un poco de agua templada. Te servirá para relajar los pies, estimular la circulación, oxigenar las células y dilatar los vasos sanguíneos. Exfólialos antes de darte la ducha final. Si puede ser con agua fría, mejor. Antes de abandonar tu spa particular, aplícate crema hidratante en el cuerpo. Tus poros estarán abiertos y la absorberán perfectamente. Finalmente, pulverízate el cuerpo con alguna colonia o agua de rosas que te ayude a tonificar y revitalizar tus músculos y sentidos.

Con estos consejos seguro que podrás relajarte cómodamente en tu nuevo baño spa y descansar de los excesos navideños, del estrés y de cualquier cosa que perturbe tu paz. ¡Relax!

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