JULIO 2017 #42
Decoración

Cómo cuidar y mantener nuestro jardín vertical

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Un jardín vertical es una solución sencilla para dar ese toque de naturaleza a tu hogar. Puedes optar por muchas variedades y formas, pero siempre teniendo en cuenta que requieren de un mantenimiento para que sigan aportando color y belleza a tu casa.

Puedes optar por un jardín decorativo (que tenga, por ejemplo, pensamientos, geranios, begonias…), de plantas aromáticas y condimentarias (manzanilla, menta, albahaca…), una combinación de ambos, o incluso un pequeño huerto vertical (con fresas, tomates cereza, rúcula, etc.).

A la hora de escoger, debes tener muy en cuenta si el jardín vertical está ubicado en el interior o en el exterior y la luz que va a recibir (no te aconsejamos situarlo en lugares en los que vaya a obtener menos de cuatro horas de luz solar).

También tienes que valorar el fondo del jardín vertical: uno doméstico puede estar formado por macetas colgadas en un soporte de madera del techo al suelo, o bien emplear módulos preparados para albergar jardines verticales, de todo tipo de tamaño.

El sustrato aconsejado es uno ligero y rico en nutrientes (puede ir muy bien el sustrato natural compuesto por fibra de coco y humus de lombriz o alguno enriquecido con perlita).

Cuidados específicos  

  1. Crecimiento.En los primeros momentos del jardín, cuando las plantas están creciendo, debes prestar especial atención a las plantas trepadoras o enredaderas, si las hay,y ayudar a que asciendan por el jardín, colocando ramas, varillas o alambres que las guíen al lugar que nos interesa. Estas plantas son muy útiles en el jardín vertical, sobre todo si una de sus funciones es cubrir una pared u otro elemento que pueda producir mal aspecto.

    Es importante, tanto en el caso de las trepadoras como en el de las plantas arbustivas y colgantes, que estén ubicadas de manera que no tapen a otras, ya que estarían reduciendo la cantidad de luz solar que reciben las que quedan por debajo. Para ello, las dirigiremos, como ya hemos comentado en el caso de las enredaderas, o controlaremos muy bien la poda, en el caso de las arbustivas y colgantes. 
  1. Riego.En cuanto al riego, este debe ajustarse a las condiciones climáticas y a las necesidades de cada planta. Un error común es abusar del riego si vemos que alguna de ellas tiene un aspecto apagado, cuando el problema si está empezando a amarillear o está un poco mustia no es siempre la falta de agua. En general, conviene regar las plantas un par de veces por semana durante el invierno e ir aumentando la frecuencia, según se vaya intensificando el calor. El riego puede ser manual, con una regadera, o por aspersión, o también podemos encontrar pequeños dispositivos de riego por goteo especiales para jardines verticales. 
  1. Fertilización. Lo ideal es que hagas llegar los nutrientes a las plantas a través del agua, ya que, de esta manera, conseguirás que se distribuyan mejor por toda la composición. 
  1. Control de insectos. Es posible que, como en todo tipo de jardines y plantas, observemos algún que otro insecto, pero no siempre se trata de una plagao un insecto que vaya a dañarlas, por lo que no te aconsejamos usar insecticidas totales, sino observar primero de qué tipo de insecto o plaga se trata y actuar específicamente. Para pequeñas plagas o insectos más comunes, podemos fabricar un insecticida casero hecho a base de jabón o aceite de Neem y agua. Otra opción muy cómoda es colocar ciertas plantas que actúen como repelentes, como la Tagetes erectao clavelón de la India, que tiene propiedades naturales que ayudan a mantener lejos a los insectos. Sin embargo, si el problema es importante, te recomendamos consultar a un especialista. 
  1. Limpieza. Para limpiar el polvo y la suciedadque suele acumularse en las hojas de las plantas, puedes pulverizarlas con un poco de agua, pero sin excesos.

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