Diciembre 2017 #47
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Claves de la arquitectura pasiva

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La arquitectura pasiva se basa en el diseño y construcción de casas energéticamente eficientes en las que se garantiza un nivel de confort óptimo.

Origen de la arquitectura pasiva
El concepto de arquitectura pasiva apareció por primera vez en libro ‘The Passive Solar Energy Book’ (1979) del arquitecto Edward Mazria en el que se describían diversos casos en los que se había reducido el uso de sistemas convencionales de calefacción y refrigeración mediante el aprovechamiento de las condiciones climáticas y de soleamiento. En paralelo, el Departamento de Energía de Estados Unidos promovió un manual sobre el diseño de casas pasivas para dar a conocer esta técnica entre los arquitectos del país. La idea era trasladar una nueva manera de proyectar las viviendas en la que se tuviera en cuenta elementos como la orientación, la ventilación o el uso de materiales de aislamiento eficientes para reducir el consumo energético de las casas.

Estándar ‘Passivhaus’
Unos años más tarde, el concepto de arquitectura pasiva se plasmó en un estándar para facilitar su implementación. Así, se estableció la referencia ‘Passivhaus’ que certifica que un edificio cumple con los requisitos para considerarse pasivo. El ingeniero Wolfgang Feist del Instituto Alemán de Edificación y Medio Ambiente fue su principal propulsor y en 1990 se construyó en Darmstadt (Alemania) el primer edificio pasivo del mundo. Posteriormente, se constituyó el Instituto Passivhaus para divulgar y controlar este estándar.

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Fotos ©Passivhaus España

¿Cómo son las casas pasivas?
El objetivo de la arquitectura pasiva es reducir el consumo energético de las viviendas mediante el aprovechamiento de la energía solar, el aislamiento o la orientación. Estas premisas, a su vez, garantizan temperaturas agradables y constantes en el interior de las viviendas. A continuación, repasamos los diversos atributos de las casas pasivas:

Estudio bioclimático. Una casa pasiva se diseña a partir de un estudio bioclimático del entorno que analiza la orientación y la exposición solar. De este modo, se proyecta la vivienda aprovechando mejor el sol como fuente de energía natural.

Materiales aislantes. Un buen aislamiento térmico disminuye el uso de calefacción y refrigeración y puede suponer un gran ahorro en el consumo energético de una casa. Para conseguir un mejor aislamiento, una casa pasiva utiliza materiales –carpinterías y vidrio de alta calidad– de un mayor grosor que evitan la fuga de calor en invierno y mantienen el aire más fresco en verano.

Puentes térmicos. Un buen aislamiento también ayuda a eliminar los puentes térmicos, es decir, aquellos puntos de rotura de la superficie aislante de las viviendas. En las casas pasivas se trabaja para eliminar estos puentes y disminuir las pérdidas de calor para así evitar, por ejemplo, la aparición de humedades causadas por la condensación.

Puertas y ventanas. Son puntos ‘débiles’ por donde se producen más pérdidas de calor o frío. Para evitarlo, en una casa pasiva se instalan ventanas de madera por ejemplo laminada para reducir esta pérdida energética.

Ventilación y aporte de energía. Para aportar confort térmico y ahorro de energía también se usan sistemas de ventilación que junto a un pequeño aporte de calor (por ejemplo, una estufa de biomasa) consiguen prescindir de los sistemas de calefacción tradicionales.

Placas solares fotovoltaicas. Para reducir el consumo de energía en una casa pasiva se instalan sistemas de calefacción o refrigeración alimentados con energías renovables. Por ejemplo, las placas solares fotovoltaicas para producir electricidad o placas de energía termosolar para cocinar alimentos o producir agua caliente.

Normativa europea
La arquitectura pasiva también se enmarca en un contexto europeo que promueve ciudades más sostenibles en las que los edificios reduzcan su consumo energético. Para alcanzar este hito, la Unión Europea elaboró hace seis años la Directiva de Eficiencia Energética en Edificios y fijó unas pautas para impulsar la construcción de edificios de consumo energético casi nulo (EECN).

PromocionInnovaTorrejonSolvia

Siguiendo estas directrices europeas, Solvia ha desarrollado uno de los primeros conjuntos residenciales de consumo energético casi nulo en España. Se trata del complejo residencial Innova Torrejón en Madrid. Gracias a procesos constructivos respetuosos con el entorno y una gestión de residuos responsable, este conjunto residencial garantiza el ahorro energético en casi todas sus viviendas.

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