Diciembre 2017 #47
Tendencias

Casas que se adaptan al entorno para ahorrar energía

casas pasivasLas llaman casas pasivas, pero no te dejes engañar por este nombre con connotaciones negativas. Si las denominan así  es porque se adaptan a su entorno y aprovechan los factores climáticos para abastecerse de energía de manera natural. Son, a su manera, casas inteligentes. Y dicen que su diseño consciente con el medio ambiente les permite reducir su consumo energético hasta siete veces respecto al de un edificio convencional.

Comenzaron a construirse a principios de los años noventa en países fríos del norte de Europa  como Alemania. Su principal objetivo era mantener las viviendas calientes sin necesidad de calefacción. Desde entonces, esta tendencia se ha extendido cada vez más, llegando a países más cálidos como España. Y es que sus reglas se aplican a cualquier clima: las casas pasivas buscan siempre la solución más idónea para aprovechar las ventajas y sortear los inconvenientes de cada lugar.

En una casa pasiva, todo está pensado para conseguir la mayor eficiencia energética: su ubicación y orientación sobre el terreno, el diseño de sus elementos e incluso los materiales y técnicas empleados en su construcción. Estas son algunas de sus premisas:

  •  Garantizar un aislamiento térmico eficaz. Es esencial si se quiere mantener la temperatura idónea en el interior de la casa en todo momento. Para ello, se emplean los materiales más adecuados (por ejemplo, corcho o madera) y se tiene muy en cuenta el hermetismo, vigilando que no queden rendijas por las que pueda colarse el calor o evitando abrir las ventanas.
  •  Aprovechar al máximo la luz solar, tanto para la iluminación natural como en su calidad de fuente de calor. Estos edificios cuentan con aperturas, cornisas y ventanas situadas de manera que dejen entrar sin reservas el sol invernal, pero también introducen elementos que protejan ante el sol veraniego.
  •  Lograr que la naturaleza juegue a su favor. La presencia de árboles de hoja caduca cerca de la casa, por ejemplo, puede aportar un doble beneficio: en verano darán sombra y en invierno, cuando hayan perdido las hojas, dejarán pasar el sol. También son útiles los jardines horizontales (en tejados) o verticales (en muros exteriores) como aislante térmico.
  •  Instalar sistemas que permitan el aprovechamiento de las energías renovables, como paneles solares o molinos eólicos.

Fotos: Fair Companies

http://faircompanies.com/news/view/10-casas-pasivas-rendimiento-ambiental-con-menos-esfuerzo/

 

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